ALREDEDOR DE LA MESA VII°

II° Edición Virtual Internacional

Tradición y trabajo entre vides y naranjos

Argentina

Con motivo de la Muestra Internacional “Alrededor de la Mesa” desde el Museo Regional Palacio Arruabarrena quisimos contar parte de la historia de la familia Siburu Robinson. Nuestra elección está basada en la magnitud de las diversas actividades económicas que desarrollaron los precursores de esta familia, como también rescatar la genealogía de la producción vitivinícola de Concordia, Entre Ríos. Los vinos Robinson poseían una calidad excepcional y fueron ampliamente premiados. En esta narración que presentamos a continuación se brindan particularidades de la empresa y de las tradiciones alrededor de la mesa de la familia. Creemos que recordar el pasado y los orígenes, puede ser un incentivo para recuperar y potenciar, entre otros aspectos, producciones que despiertan recuerdos y emociones, como la de vinos en nuestra región.

La firma Robinson Hermanos y Compañía

Fundador: Don Alberto (Herbert) Robinson

El Sr. Alberto Robinson, esforzado pionero del progreso entrerriano, es una persona digna de tener su nombre estrechamente ligado al desarrollo de la provincia de Entre Ríos.

Don Alberto, que nació en Inglaterra el 17 de marzo de 1848, comenzó su carrera en la casa Lloyds de Londres y viajó a nuestro país siendo aún muy joven. En 1878, con sólo 30 años, se asoció al señor Juan Randle en un negocio de ramos generales que más tarde habría de ampliar su comercio a varios sectores de la economía. Falleció en Londres, el 16 de agosto de 1915, a la edad de 67 años.

La empresa:

Inicialmente y por aproximadamente 10 años, trabajaron bajo la razón social Randle y Robinson, hasta que el Sr. Randle se retiró. El Sr. Robinson invitó entonces a su hermano Horacio, empleado de la casa, a formar parte de la sociedad, y la firma cambió su nombre a Robinson Hermanos.

En 1906, con el fallecimiento del Sr. Horacio Robinson, la firma vuelve a modificarse a Robinson Hermanos y Compañía, incorporando como socios a los hijos del fundador, los señores Jorge Serapio Robinson y Facundo Robinson y posteriormente a Herberto Robinson.

La firma tenía un local de 7000 m2 ubicado en la calle Urquiza, entre 1° de Mayo y Buenos Aires, un almacén sumamente completo con sus múltiples secciones de comestibles, licores y vinos, ferretería, jabones, artículos rurales y novedades. Más de un centenar de personas trabajaban en este comercio, entre empleados y peones.

Los jabones eran de producción propia, con 40.000 kg al mes, incluyendo jabones comunes y productos especiales para las marcas “Tacuarita”; “Ancla” y “Carozo”.

Anexo a las operaciones de la casa de ramos generales se hallaba una gran barraca de frutos del país, de primera categoría, que ocupaba la manzana limitada por las actuales calles San Juan, Buenos Aires, La Rioja y R. S. Peña. Había también un importante corralón de materiales para la construcción, varios galpones para cereales, algunos depósitos para mercaderías diversas, depósitos de vino y de jabones y un molino para maíz.

La firma Robinson Hnos. y Compañía tenía un aserradero donde se hacían baños para vacunos y lanares, tranqueras, bebederos, carros, chatas, cabreadas columnas para armadura de galpones y casas. Los sulkys de la marca “Robinson” eran famosos por ser sólidos, cómodos, livianos y especiales para el campo. Tenía también varios establecimientos agropecuarios en Entre Ríos y Corrientes, con 38.000 has. de campo en producción y comercializaba cueros y lana, en el mercado interno y para exportación. Los múltiples negocios llevaron a la firma a otro sector clave de la economía, el financiero, con la creación de una casa bancaria.

Los Robinson llegaron a convertirse en uno de los mejores productores de vino de la zona cuando la firma invirtió en vitivinicultura, plantando 200 hectáreas de viñedos, en zona vecina a la ciudad de Concordia. Otras 600 hectáreas de este establecimiento se destinaron a cítricos y otros frutales, forestación y hasta se arrendaron algunas para la producción de verduras. Con excelente visión, se asociaron con San Román, formando una especie de cooperativa vitivinícola que dio muy buenos resultados. Los vinos Robinson fueron premiados en exposiciones de nuestro país, como el vino de postre en 1921, el tinto seco Cariñena en 1922 y el vino blanco seco Pinot en 1923. Sus productos se vendían en Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires, en prestigiosas tiendas como Gath y Chaves y Harrod´s. Se producía tinto reserva, rosado reserva, Cariñena, blanco Pinot, vino para postre y jugo de uva.

Don Alberto Robinson fue un hombre de negocios que dirigió exitosamente sus múltiples empresas y su empuje comercial, allá por la segunda mitad del 1800, colaboró al desarrollo de varios sectores de la provincia de Entre Ríos. Y su familia continuó con su legado. Se casó con Francisca Machain, paraguaya, y tuvieron varios hijos. Si bien algunos se educaron en colegios en Inglaterra, luego regresaron a Argentina para continuar su vida aquí. Jorge César Robinson (1899-1975), hijo de Jorge Serapio y nieto de Alberto, administró el viñedo, la bodega, estancias y otros bienes heredados de Alberto. Jorge César no sólo continuó el negocio de su abuelo, sino que honró sus costumbres. Un gong colgado en la pared exigía puntualidad para sentarse a la mesa en cada comida, con estrictas reglas de comportamiento. Sólo los mayores comían en la mesa principal y los niños participaban de la comida en mesa aparte; a cierta edad se les permitía comer con los mayores, pero sin hablar, respetando y escuchando las conversaciones. El buen vino siempre acompañaba la mesa. Transmitió a sus nietos lo que aprendió de su abuelo, como un buen desayuno con huevo revuelto o frito, que hasta podía incluir un bife, para delicia y diversión de los más pequeños. Cuando estaba en el campo desayunaba con leche recién ordeñada. Usaba tiradores, sombreros en verano e invierno y fumaba cigarros. Don Jorge C. era una persona estricta, con la flema inglesa de sus mayores, pero también ocurrente y divertido y un gran amante de esta tierra donde se crio y trabajó.

Presenta
Museo Regional Palacio Arruabarrena
Entre Ríos y Ramírez
Concordia – Pcia. de Entre Ríos
Argentina